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31/12/2012 / José Luis (@iusufr)

Mis favoritos del 2012: Beth Noveck y su Gobierno “wiki”


WikiGovernment

Wiki Government (Beth Noveck).

Termina este año 2012 y me resisto a hacerlo sin compartir la transcripción escrita al castellano de uno de los discursos más gratificantes y constructivos que, a mi entender, se han realizado a lo largo de los últimos doce meses en torno a las posibilidades de las redes sociales, las administraciones públicas y el movimiento de Gobierno Abierto

Se trata, en concreto, del extracto de la charla que este mes de junio en Edimburgo (Escocia) ofreció la profesora Beth S. Noveck, impulsora de la iniciativa Open Government del Gobierno de los Estados Unidos en 2009 y autora, entre otros, del libro “Wiki Government” (Gobierno “wiki” = colaborativo), cuya portada ilustra esta entrada.

Tal y como recogiera en datos.gob.es, esta presentación “… destaca el papel que empieza a jugar en diferentes puntos del mundo la cooperación entre comunidades de ciudadanos, profesionales y gestores institucionales implicados en la apertura y reutilización de la información pública.

Insiste, en este punto, no tanto en la liberación de datos como un fin en sí mismo, en términos de transparencia, sino en la necesidad de que la puesta a disposición de la sociedad de tales recursos se produzca en condiciones de colaboración efectiva…“.

Aquí dejo el vídeo incrustado y mi traducción al español de su contenido, adecuada al estilo y terminología que solemos emplear en España para abordar estas cuestiones del sector público. No es, por tanto, una versión literal como la que recoge la plataforma TED.

Entiendo que este documento constituye una herramienta de gran valor pedagógico, digna de formar parte de los principales manuales de las escuelas de Administración Pública y de los estudios universitarios de Ciencias Políticas

Que lo disfrutéis tanto como yo 🙂

Beth Noveck: demanda un Gobierno más abierto

“Sabemos que las empresas son expertas en hacer que las personas trabajen en equipo y en generar redes de colaboración para fabricar productos muy complejos, como automóviles y ordenadores; y cuanto más complejos son los productos que crea una sociedad, mayor es el éxito de ésta en el tiempo. Las empresas elaboran productos, pero los gobiernos ofrecen servicios públicos. Trabajan en la cura contra el cáncer, la educación de nuestros hijos, la construcción de carreteras… Y a pesar de ello, sus organismos no son tan buenos para tanta complejidad. Carecemos de organizaciones públicas que hagan florecer nuestro talento, que trabajen con nosotros de manera abierta y en colaboración”.

“El diseño de nuestras instituciones se basa en un modelo centralizado, más propio del siglo XVIII, que canaliza el flujo de valores mediante el voto cada cuatro años, cada dos años o, en el mejor de los casos, anualmente. Ésta es una manera bastante pobre de comunicar nuestros principios en la era de las redes sociales. La tecnología de hoy nos permite expresarnos tanto como queramos, incluso en exceso.

En el siglo XIX, adoptamos los conceptos de la burocracia y del Estado administrador para gobernar sociedades grandes y complejas. Pero al centralizar estas burocracias las atrincheramos. Sabemos que los más inteligentes siempre trabajan para otros. Basta con mirar alrededor de esta sala para reconocer que la habilidad y la inteligencia se encuentran ampliamente distribuidas en la sociedad y no se limitan a nuestras instituciones”.

“Vivimos en la era cámbrica [primigenia] del Big Data y de los datos masivos, de las redes sociales; y tenemos la oportunidad de rediseñar estas instituciones, que son de hecho bastante nuevas. ¿Qué otra actividad se conoce, qué otro sector concreto de la economía hay tan grande como el sector público que no necesite reinventar su esquema de trabajo periódicamente? Invertimos grandes recursos en innovación, en desplegar la banda ancha, en educación especializada y en ayudas a la investigación, pero muy pocos en reinventar y rediseñar nuestras instituciones.

Es fácil quejarse de los partidos políticos y de la burocracia; y nos encanta quejarnos del Gobierno. Es un pasatiempo que no pasa de moda, sobre todo en periodos electorales. Pero el mundo es complejo. Pronto seremos 10.000 millones de habitantes y muchos de ellos carecerán de los recursos más básicos. Podemos quejarnos cuanto queramos pero, pensemos, ¿qué podría reemplazar lo que hoy tenemos? ¿Que viene después de la Primavera Árabe?

Las redes sociales se presentan como una alternativa atractiva, ¿verdad? Redes como Facebook y Twitter. Son sencillas. Son importantes. Facebook tiene 3.000 empleados que dirigen a 900 millones de habitantes. Podríamos incluso llamarles ciudadanos, ya que se han levantado en contra de intervenciones legislativas. Los ciudadanos de estas redes sociales trabajan en conjunto para servir a los demás de múltiples formas. Pero las comunidades privadas, las corporaciones, no son democracias basadas en el pueblo. No pueden reemplazar al Gobierno. Hacer amigos en Facebook no basta, siquiera, para la difícil tarea de organizarnos ni para el duro trabajo de gobernar. Sin embargo, las redes sociales nos enseñan algo: ¿por qué Twitter tiene tanto éxito? Porque su plataforma está abierta, su interface de programación permite el desarrollo de cientos de miles de nuevas aplicaciones. De esta forma, leemos y procesamos información de nuevas y emocionantes maneras. Necesitamos pensar en cómo abrir la interfaz del Gobierno. Y para hacerlo, la próxima superpotencia será aquella que sepa combinar con acierto la jerarquía institucional -porque debemos mantener dichos valores públicos, debemos coordinar el flujo- con la diversidad, la vitalidad, el caos y la emoción de las redes. Debemos trabajar unidos para construir e innovar a partir de nuestros organismos públicos. Debemos involucrarnos en la tarea de gobernar“.

Aún no tenemos una idea clara de cómo hacerlo pero existen ejemplos puntuales de desarrollo que han empezado a surgir a nuestro alrededor. Quizás no sea evolución; lo llamaré revolución en la manera de gobernar. Implica el uso de tecnologías avanzadas y también de mecanismos muy sencillos, como los que usa el proyecto MKSS en Rajastán (India), donde recogen los presupuestos del Estado y los pintan en 100.000 paredes de distintas poblaciones e invitan a los habitantes a reunirse y a comentar quién está en la nómina del Gobierno, quién ha fallecido, dónde se han construido puentes de poca utilidad… Promueven la participación ciudadana para ahorrar dinero de verdad y facilitar el acceso a los recursos.

En todo caso, no se trata sólo de controlar al Gobierno; se trata, también, de “hacer Gobierno“. En el Reino Unido, “Spacehive” se dedica a la financiación colectiva. Hace que tú y yo recaudemos el dinero necesario para construir las pistas de baloncesto y los bancos de los parques que mejoran la calidad de vida de nuestros barrios. No hay mejor ejemplo que el proyecto Ushahid de participación ciudadana para la generación de nuevos servicios. Ushahidi se creó en Kenia en el año 2008 a partir de las revueltas post-electorales. Es un sitio de Internet a la vez que una comunidad. “Mapea” las crisis. Recauda los recursos necesarios y canaliza los servicios de rescate de personas atrapadas bajo los escombros tras un terremoto, ya sea en Haití o, más recientemente, en Italia. La Cruz Roja está entrenando voluntarios y Twitter los está certificando, no sólo para complementar el trabajo de los gobiernos, sino incluso, para ocupar su lugar“.

“Quiero ser clara:  la revolución del Gobierno Abierto no consiste en privatizarlo. Lo que se puede hacer, en muchos casos, cuando se tiene la voluntad, es crear acciones más progresistas que las leyes y las estrategias agresivas de las actuales políticas. En el Estado de Texas hay leyes que regulan 515 profesiones diferentes, desde excavadores de pozos hasta floristas. Resulta que puedes entrar con un arma a una iglesia en Dallas pero no puedes hacer un arreglo floral sin licencia porque vas a la cárcel. ¿Qué se está haciendo en Texas? Nos piden que a través de “wikis” en línea les ayudemos tanto a eliminar normativa engorrosa que limita la iniciativa empresarial como a reemplazar dicha regulación con alternativas más innovadoras, mediante la transparencia, para desarrollar nuevas aplicaciones telefónicas que permitan proteger tanto a los consumidores como al público en general e impulsar el desarrollo económico.

Ésa es una gran actividad complementaria del Gobierno Abierto. No se trata sólo de los beneficios que hemos mencionado en relación con el desarrollo. Se trata, además de los beneficios económicos, de la creación de empleo a partir de esta labor de innovación abierta. Sherbank, el banco más grande y más antiguo de Rusia, propiedad del Gobierno, ha empezado a lanzar convocatorias públicas para involucrar a sus empleados y ciudadanos en el desarrollo de innovaciones. El año pasado ahorraron mil millones de dólares, 30.000 millones de rupias, gracias a estas innovaciones. Ya están impulsando de manera radical la extensión del proceso más allá del banco, a todo el sector público. En muchos casos, las personas que innovan usan los datos públicos del Gobierno para hacer no sólo aplicaciones telefónicas sino, también, para fundar empresas y contratar personas que colaboren con el Gobierno.

Muchas de las innovaciones son locales. En San Ramón, California, hay una aplicación telefónica dirigida a personas habilitadas para la reanimación cardiopulmonar (RCP). Cuando alguien sufre un infarto los participantes reciben una notificación y pueden ir a donde está esa persona y darle RCP. La víctima que se atiende al inicio del ataque tiene más del doble de probabilidades de sobrevivir que el resto. El lema es ‘hay un héroe en cada uno de nosotros'”.

“Permitanme que sea clara y quizá políticamente incorrecta si digo que Gobierno Abierto no significa transparencia de Gobierno. El simple hecho de publicar datos no cambia la manera en que opera el Gobierno. No obliga a nadie a hacer nada con esa información para cambiar vidas o resolver problemas; no cambia al Gobierno. Lo que hace es crear una relación de competencia entre la sociedad civil y el Gobierno sobre quién tiene el control de la información. Y la transparencia, por sí sola, no reduce el flujo de dinero a la política y, posiblemente, ni siquiera ayude a delimitar responsabilidades. Eso requiere del paso siguiente: combinar participación y colaboración con transparencia para transformar nuestra forma de trabajar.

Creo que vamos a ver esta evolución en dos fases:

  • La primera fase,  la de la revolución del Gobierno Abierto, consiste en obtener mejor información de lo público y llevarla a las administraciones. El Gobierno abierto en EEUU se inició en el 2005 cuando en mi cátedra de patentes expliqué a mis estudiantes que un burócrata tenía el poder de decidir por sí solo qué solicitud se convertiría en la próxima patente con 20 años de monopolio sobre la posibilidad de innovar en ese campo. Pensamos en crear un sitio de Internet con una red de expertos, una red social que conectara con la institución para permitir a científicos y tecnólogos ofrecer información útil a la oficina de patentes y ayudar, así, a la toma de decisiones. Hicimos trabajos piloto en EEUU, Reino Unido, Japóny Australia. Me complace comunicar que la Oficina de Patentes de Estados Unidos contará con una apertura universal, completa y total. Todas las solicitudes de patentes serán abiertas a la participación ciudadana a partir de este año”.
  • “La segunda fase consiste en abrir el poder de decisión. En Porto Alegre (Brasil), el pueblo participa en el diseño de los presupuestos desde hace  tiempo. Ya se ha comenzado a hacer también en el Distrito 49 de Chicago. Rusia está usando “wikis” para hacer que los ciudadanos redacten leyes, lo mismo que Lituania. Cuando comencemos a tener poder sobre las funciones básicas del Gobierno (gasto, legislación, toma de decisiones…) entonces estaremos bien encaminados hacia la revolución del Open Government”.

“Cuando empecemos a enseñar a los jóvenes que no vivimos en una sociedad pasiva, de “sólo-lectura” sino en una sociedad activa, “editable“, y que tenemos el poder de cambiar nuestro entorno y nuestras instituciones, en ese momento nos encaminaremos hacia esta innovación de la apertura gubernamental, hacia este movimiento de apertura oficial, hacia esta revolución de un Estado abierto.

Para terminar permítanme decirles que lo más importante es que hablemos sobre esta revolución y la exijamos. No tenemos aún palabras para describirla. Palabras como equidad,  justicia, elecciones, democracia… no son suficientes. No bastan. No son lo suficientemente vinculantes para comprometernos con esta tremenda oportunidad que nos espera. Si queremos ver esa clase de innovaciones, estas innovaciones esperanzadoras y emocionantes de las que hemos oído aquí en TED sobre energía limpia, educación, desarrollo… si queremos que se adopten y queremos que se escalen y se conviertan en las políticas del mañana, entonces todos debemos participar, tenemos que involucrarnos. Debemos abrir nuestras instituciones y permitir que, como en la hoja del árbol, los nutrientes fluyan a través de la estructura política, a través de nuestra cultura.

Así crearemos instituciones abiertas, una democracia más fuerte, un mejor mañana. Gracias”.

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2 comentarios

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  1. Antonio Galindo / Ene 2 2013 10:23 am

    Gracias José Luís por el recurso que pones a nuestra disposición, como bien dices este documento constituye una herramienta de gran valor pedagógico, y toda difusión es poca.

    Un abrazo.

    • José Luis (@iusufr) / Ene 2 2013 10:55 am

      Gracias, Antonio. Estoy encantado de que te haya interesado. A mí me gusta especialmente esta charla porque:

      – es optimista, estimulante (lo cual, en estos tiempos, no viene tampoco mal);
      – además, añade ejemplos de fácil comprensión (los casos en India, EEUU, Rusia, Gran Bretaña…);
      – introduce elementos críticos (como cuando dice que la transparencia y la apertura de datos por sí solas no sirven porque no cambian a los gobiernos o con la afirmación obvia pero necesaria respecto al hecho de que las corporaciones, pese a Facebook o Twitter, no son democracias… y no pueden reemplazar al Gobierno);
      – y ofrece ideas muy gráficas (al explicar, por ejemplo, que estamos ante una sociedad “editable” frente a la anterio, de “sólo lectura”; ).

      Un abrazo grande y que este 2013 nos traiga más y mejores satisfacciones… al menos, que no nos quite la ilusión de crear un modo de gestionar y gobernar lo público “más humano, abierto y eficaz”.

      Salu2.

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